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“Sí, hay vida después de la muerte, lo he comprobado”

“He estado sumido en un profundo coma durante una semana en el que viajé a otra dimensión del universo; una dimensión que nunca antes pude llegar

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“He estado sumido en un profundo coma durante una semana en el que viajé a otra dimensión del universo; una dimensión que nunca antes pude llegar a soñar que existiese”.

Así arranca el neurocirujano de la Universidad de Harvard, Eben Alexander, su relato en primera persona sobre la vida después de la muerte, una experiencia que le ha hecho creer en la vida eterna y que recogerá próximamente en un libro titulado Proof of Heaven: A Neurosurgeon’s Journey into the Afterlife (La prueba del cielo: el viaje de un neurocirujano a la vida después de la muerte).

A pesar de que el libro no saldrá a la luz hasta el próximo martes 23 de octubre, las tesis de Alexander han generado una intensa polémica en Estados Unidos después de que la revista Newsweek publicase varios extractos del texto.

El neurocirujano asegura que antes de vivir esta experiencia había estado bastante alejado de la Iglesia y no creía en la vida más allá de la muerte, pero ahora dice contar con la prueba irrefutable de que estaba equivocado.

Precisamente, el debate abierto en torno al relato del médico norteamericano se centra en si una experiencia personal puede ser una prueba científica o no. Para el mayor experto mundial en estos temas, el psiquiatra y filósofo Raymond Moody, no hay duda: “El doctor Eben Alexander es la prueba viviente de que existe vida después de la muerte.

Es el caso más asombroso sobre experiencias cercanas a la muerte que he escuchado desde hace más de cuatro décadas estudiando estos fenómenos”.

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Se reaviva el debate sobre la vida eterna en la comunidad científica

La discusión sobre este tema está adquiriendo un creciente auge en el país norteamericano, sobre todo, después de que la prestigiosa fundación John Templeton donase cinco millones de dólares al profesor de filosofía de la Universidad de Riverside John Martin Fischer para que estudiase en profundidad las experiencias al borde de la muerte.

Es lo que se ha dado en llamar el Proyecto Inmortalidad. Muchas investigaciones de diferentes ámbitos han intentando con anterioridad abordar este tema. Uno de los estudios previos más importantes se recoge en el ensayo Experiencias cercanas a la muerte entre la ciencia y prejuicio, en el que sus autores, dos profesores italianos de la Universidad de Padua, señalan que cualquier interpretación reduccionista de este tipo de fenómenos suele encontrarse equivocada, ya que las sucesivas investigaciones han demostrado hechos muy diferentes entre sí.

La ortodoxia médica suele explicar estos casos como meras alucinaciones causadas por la anoxia (carencia de oxígeno)

Los ecos de este debate ya han llegado a Europa de la mano del cardiólogo Pim van Lommel, quien se dedica a investigar experiencias cercanas a la muerte (ECM).

“Las han vivido miles de personas, pero no todas las explican por temor a ser tachadas de lunáticas o porque creen que las causan la medicación o la enfermedad. No todos experimentan lo mismo, pero sí citan algunas experiencias recurrentes que coinciden en un cruce espacio-temporal”, explicaba el médico en una entrevista concedida recientemente.

El cirujano norteamericano sí es de los que cuentan su “visita al cielo” con todo lujo de detalles, “una aventura que comenzó en un lugar espacial, más alto que las nubes. Allí había criaturas muy diferentes a las que hay en la tierra, pájaros y ángeles que, sencillamente, eran formas superiores”.

Alexander compara los fuertes sonidos que emitían estas criaturas con “unos cantos gloriosos, que más tarde entendí como gritos de alegría”.

Su viaje se produjo rodeado de millones de mariposas y una mujer, al modo de un ángel de la guarda, que le repitió tres mensajes concretos en un idioma desconocido pero entendible para el neurocirujano en aquellos momentos: “Sois amados y respetados, os querremos para siempre”, “no tienes nada que temer” y “no hay nada por lo que puedas hacer el mal”.

Esta mujer también le prometió que le enseñaría muchas cosas de ese nuevo mundo, pero que inevitablemente debía volver a la tierra.

Del esoterismo a la física cuántica

“Sé que esto es tan extraordinario como increíble. Otros médicos me dicen que todo es cosa de mi mente, pero está lejos de ser una alucinación porque fue tan real o más que cualquier otro acontecimiento vital anterior”, asegura Alexander. La ortodoxia médica suele explicar estos casos como meras alucinaciones causadas por la anoxia (carencia de oxígeno).

Una tesis que el experto en EDM, Pim van Lommel, pone en entredicho porque “si la causa fuera la anoxia, todos los que vuelven a la vida tras estar cerca de la muerte tendrían ECM porque todos la sufren, pero en cambio, sólo el 18% tiene esas experiencias”.

Nuestra muerte sólo es un cambio de conciencia, una transición

Unas experiencias que suelen cambiar por completo la filosofía de vida de sus protagonistas. “Antes de mi experiencia era muy escéptico con las experiencias cercanas a la muerte. Hoy en día sé que son una realidad.

Durante toda mi carrera de más de 30 años fui defensor, al igual que la mayoría de mis compañeros, de que el cerebro genera conciencia y de que vivimos en un universo desprovisto de cualquier tipo de emoción.

Sin embargo, lo que me ha ocurrido cambió todas mis creencias y teorías, por lo que tengo la intención de pasar el resto de mi vida investigando la verdadera naturaleza de la conciencia”, añade el neurocirujano. Una postura que cada vez adoptan más investigadores médicos.

Van Lommel ha llegado a la conclusión, después de analizar a cientos de pacientes con ECM, de que la conciencia “no es más que un retransmisor para esta dimensión de nuestro ser en varias. Es como una radio que, mientras vivimos aquí, sintoniza con este universo”.

Nuestra muerte, añade el investigador sólo es un cambio de conciencia, una transición porque “morimos en una dimensión para pasar a otras”.

Una teoría alejada del misticismo que el cardiólogo “no creyente” defiende en términos de física cuántica.

El caso del médico Eben Alexander no es un hecho aislado. Cada vez son más los científicos que apoyan las teorías sobre las experiencias cercanas a la muerte basadas en el acceso del ser a otro tipo de dimensiones, además de los testimonios de miles de personas con ECM. El debate no ha hecho más que empezar. 

 

Fuente: elconfidencial.com

Fenómenos que podrían probar la existencia de la vida después de la muerte

Algunos fenómenos sugieren que existe una conciencia más allá de la muerte cerebral y que la muerte no es un agujero negro del cual es imposible extraer información.

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Hace poco más de un año el Dr. Evan Alexander, neurocirujano de Harvard, publicó un libro en el que relata su propia experiencia cercana a la muerte y en la que sugiere la posibilidad de probar científicamente la existencia del cielo o de una vida más allá de la muerte. Alexander generó gran controversia y publicidad para su libro, aunque al mismo tiempo fue ridiculizado por la comunidad científica. El debate en torno a la posibilidad de que la conciencia sobreviva a la función vital sigue siendo parte de la agenda en sitios alternativos y merece una discusión seria (aunque difícilmente no estará teñida de una creencia personal).

Greg Taylor, fundador del sitio Daily Grail, ha escrito un nuevo libro: Stop Worrying! There Probably is an Afterlife, en el que intenta mostrar que existe evidencia para sugerir que la vida o alguna forma de conciencia sobrevive a la muerte. Taylor mantiene que existen 5 diferentes fenómenos, aunque relacionados, que proveen las bases para su argumento. Si bien estos fenómenos quizás no deberían de tomarse como evidencia concluyente, sí nos hacen al menos reflexionar sobre el abismo cognitivo que presenta la muerte y motivan a una mayor investigación.

1. Experiencias cercanas a la muerte, verificadas

Si bien la mente popular ya ha introyectado la noción de experiencias cercanas a la muerte (desde películas como Flatliners o el libro de Raymond Moody, Life After Life), la ciencia considera que estas experiencias, lejos de probar algo, son solamente alucinaciones generadas por alteraciones neurológicas propias de la inminente muerte. Sin embargo, existen casos que parecen remitirnos a experiencias que van más allá de la subjetividad inherente. Estas experiencias han sido llamadas en inglés “veridical NDEs”, y reportan casos en los que la persona que yace al borde de la muerte ha podido relatar información que no debería de haber sido posible de percibir (como puede ser vía una experiencia de desdoblamiento corporal o outer body experience). La literatura recoge un caso publicado en la revista científica, The Lancelot, en el que un hombre de 44 años que entró en estado de coma, ya sin pulso, y que usaba una dentadura postiza, luego pudo identificar a la enfermera que sabía dónde estaba su dentadura, la cual había sido removida cuando él estaba inconsciente. El paciente más tarde relató haberse observado a sí mismo en la cama al tiempo que las enfermeras lo intentaban resucitar y guardaron su dentadura.

Analizando 107 casos diferentes, la investigadora Janice Miner Holden concluye que existe evidencia “para convencer a la mayoría de los escépticos de que estos reportes son más que meras alucinaciones de parte del paciente”.

2. Experiencias de Peak-in-Darien

Un libro de 1882 llamado The Peak in Darien, escrito por Frances Cobbe, hace referencia a un incidente en el que una mujer, parte de una familia muy unida, mientras estaba internada en el hospital recibió la visita de tres de sus hermanos que estaban muertos y poco después se unió un cuarto, el cual se creía aún vivo. Poco después se supo que el cuarto hermano había muerto recientemente en su residencia en India. Este tipo de experiencias de muertes anunciadas o visitas de individuos que se creían aún vivos han llegado a conocerse como experiencias del Pico de Darien y existen docenas de ellas en la literatura médica.

3. Médiums

El siglo XIX vio el surgimiento del mesmerismo y todo tipo de supuestos fenómenos paranormales, incluyendo la comunicación con los espíritus a través de un médium, o de una persona con una sensibilidad especial para entablar conversaciones con los muertos. La Society for Psychical Research, conformada por algunos de los académicos más destacados de su tiempo, se dio a la tarea de investigar estos fenómenos y aunque descubrió que en la mayoría de los casos se trataba de charlatanería, en algunos no pudieron más que determinar que existía algún tipo de comunicación extrasensorial con los muertos. Tal fue el caso de Leonora Piper, estudiado por Richard Hodgson, quien declaró que “los principales ‘comunicadores’ han sobrevivido el cambio que llamamos muerte y se han comunicado directamente con nosotros… a través del organismo en trance de la Sra. Piper”. Otros miembros de esta destacada sociedad de investigación psíquica estuvieron de acuerdo con Hodgson en su estudio de diferentes casos, incluyendo a Frederic Myers, uno de los miembros fundadores.

Aunque la práctica de los médiums es considerada como superchería por la ciencia moderna, recientemente la Dra. Emily Kelly, de la Universidad de Virginia, encontró un par de casos en los que las probabilidades de las respuestas arrojadas por los médiums superan sobradamente la variación estadística.

4. Extraños fenómenos en el lecho de muerte

Las visiones de túneles de luz, entidades angelicales o emociones de amor océanico reportadas por personas cerca de la muerte son descartadas como las alucinaciones propias de un estado de estrés y alteración neural, sin embargo, existen numerosos casos en los que los reportes de estas personas secundados por otras personas en la misma habitación, convirtiendo estas alucinaciones en percepciones compartidas. El investigador Peter Fenwick ha recopilado numerosos testimonios de enfermeras y cuidadores que también dicen haber observado una luz radiante envolviendo a la persona que está cerca de morir, en ocasiones reportando las mismas visiones que familiares.  Estas experiencias, si bien no determinan necesariamente que existe una vida después de la muerte si parecen indicar que las condiciones psicoambientales se ven afectadas por el proceso de muerte hasta el punto de que se puede influir colectivamente en la realidad experimentada.

5. Experiencias cercanas a la muerte relatadas vía médiums

El Dr. Horace Ackley, enfermo en el hospital, se descubrió a sí mismo alzándose por sobre su cuerpo. En ese momento pudo ver toda su vida moviéndose en torno suyo como un panorama escénico a alta velocidad. Ackley entonces notó que debía de estar muerto y se sintió complacido de saber que la muerte era una experiencia placentera. Su único arrepentimiento era no poder informarle a sus amigos y familia que todo estaba bien y que él seguía existiendo. En este punto, un par de espíritus guardianes lo recibieron y lo llevaron a una habitación donde se reunió con otros espíritus que le eran queridos.

Esta parece ser una experiencia cercana a la muerte típica, sólo que ese día Ackley sí murió. Su experiencia fue relatada por Samuel Paist de Filadelfia, en 1861 en su libro A Narrative of the Experience of Horace Abraham Ackley, M.D., mucho antes de que se pusiera de moda hablar sobre las experiencias cercanas a la muerte. Como este caso, experiencias de desdoblamiento astral en la muerte, que son transferidos a la conciencia de otra persona abundan en la literatura, según Greg Taylor, justamnte como si ese anhelo del muerto de transmitir a los demás lo que descubre lograra encontrar un vehículo.

[DailyGrail]

Fuente: pijamasurf.com

Científicos demuestran con pruebas contundentes que hay vida después de la muerte

La vida en el más allá, ¿puedes creerlo? Para muchas personas, cuando se habla de este tema, es más bien un tema de risa que cualquier otra cosa.

Mucho se ha hablado sobre el tema, y el mismo pierde prestigio cuando diferentes religiones han dado sus diferentes puntos de vista y han confundido a la gente.

Sin embargo, la realidad del tema es muy diferente, y a pesar de que existen aún algunos charlatanes que han alejado a las personas de la realidad, siempre estamos a tiempo de ir más allá de los límites de su mente.
Un ex reportero de guerra, acostumbrado a ver situaciones extremas en la que la persona se baten entre la vida y la muerte, decidió llevar a cabo una investigación periodística seria y rigurosa para aprender más acerca de este tema que a día de hoy es tan tabú:

La existencia o no de una vida después de la muerte, y en especial aquellos que dicen ser capaces de vincular el mundo de los espíritus y los vivos, los médiums.

Stéphane Allix es escritor, periodista y director. A los 19 años, se convirtió en un reportero de guerra para unirse a la resistencia afgana en secreto en 1988 para transcribir su lucha.

Después de viajar por el mundo y haber cubierto diferentes guerras, realizado documentales y haber escrito varios libros, su camino lo llevó a interesarse en temas que pocos periodistas han estudiado en profundidad : el surgimiento del movimiento Talibán, la cosecha de amapola y la producción ilegal de opio, o rutas de tráfico de heroína desde la media luna de oro y Europa.

En 2011, mientras él está en Afganistán, su hermano muere de repente. Esto marcó un golpe terrible y un punto de inflexión en la vida del periodista, tanto fue así que detuvo su carrera de periodista, dejó sus investigaciones y toda su carrera para volcarse en el estudio de diversos campos ocultos y de la espiritualidad.

Él está muy interesado en disciplinas como la psiquiatría, la física cuántica, biológica, astrofísica, y también en las experiencias inexplicables y el conocimiento chamánico, en particular, está interesado en la muerte y lo que sucede a continuación, todo esto ocurrió a partir de la muerte imprevista de su hermano.

“Antes, explica en una entrevista , las experiencias cualificadas como ” sobrenaturales “no fueron graves para mí. “Pero fue entonces, poco a poco, fui descubriendo el testimonio inquietante, incluyendo el trabajo de los investigadores en EMI, de las experiencias de la muerte”

EMI incluye una serie de fenómenos experimentados e informados por personas que han estado realmente las puertas de la muerte, después de un coma o la muerte cerebral, por ejemplo, y que ha vivido una vida in extremis.

Entre otras cosas, di con que estas personas han “visto” a personas de sus familias ya fallecidas en lo que ellos califican como una luz fuerte, un túnel, sintiendo una sensación en su cuerpo de ser invadido por una una calma indescriptible… e incluso estando en un estado de completa conciencia , la capacidad de percibir lo que está alrededor, como si estuviesen despiertos, siendo incapaces de interactuar con los demás.

Lo más fascinante es que todas estas personas han reportado ver más o menos lo mismo.
Al entrevistar a diferentes especialistas, Stéphane Allix comienza a darse cuenta de que lo que la ciencia en un principio muestra como una incertidumbre tangible (que  no hay nada después de la muerte), no está basada en realidad en ninguna evidencia contundente, y esto es lo que nos hace pensar que no todo está escrito ni descubierto.

Por otra parte, estos fenómenos conocidos como “extraordinarios” o “sobrenaturales” son estudiados científicamente, y los investigadores de todas las disciplinas (psicología, medicina, neurociencias) se ven metidos de manera muy seria en el tema, para resolver estos misterios.
Una de las preguntas que la mayoría de estos científicos se baraja es la posible disociación entre la conciencia y el cerebro. Si aceptamos que la conciencia se produce por el cerebro, ¿cómo podemos traer de vuelta a las personas que se encontraban en un estado de muerte cerebral (si tenían un cierre total del cerebro)?

Si el cerebro deja de funcionar, la conciencia debe dejar también de funcionar, sin embargo, las personas que reportan experiencias de la muerte que han estado bajo muerte cerebral dicen que estaban y eran conscientes de estos hechos.

Si el cerebro puede ser re-oxigenado con la suficiente rapidez, se puede poner en marcha de nuevo. Pero entonces, ¿dónde está la conciencia durante toda la duración del tiempo en el que se “apaga” el cerebro? ¿es una actividad residual en el cerebro? ¿Podemos suponer la persistencia de la conciencia independiente del cuerpo físico, un “espíritu” o “alma” capaz de sobrevivir a la muerte del cuerpo? Una hipótesis que se toma muy en serio por parte del mundo de la medicina hoy en día.

Stéphane Allix fue a interrogar a los que dicen que están en contacto directo con los espíritus de los muertos, los mediums. ¿Podemos realmente comunicarnos con los muertos? Son las capacidades de estas personas reales, o es una ilusión de la charlatanería? ¿Pueden los mediums la comunicación que ayudará a la humanidad a entender lo que sucede después de la muerte?

De hecho, si Stéphane Allix estaba interesado en tal cosa, era porque había recibido muchos testimonios de personas que afirman que un psíquico les había dicho cosas verdaderamente inquietantes con precisión sobre las personas desaparecidas.

Por supuesto, como él mismo explica, también hay muchos charlatanes que utilizan el sufrimiento del duelo de desesperados para obtener dinero …

Pero él dijo que también hay mediums que tienen un don muy genuino – algunos hacen el mismo ejercicio de la filantropía pura, libres porque no sienten tienen que tomar ventaja financiera de sus capacidades.

La Prueba

Él decidió visitar varios mediums e investigar sus supuestos poderes, y poner a prueba sus habilidades en condiciones muy estrictas. En su libro “La Prueba“, publicada por la editorial Albin Michel, el periodista aporta elementos tangibles que pueden permitirse el lujo de decir que la vida después de la muerte es hoy en día una hipótesis racional.

De hecho, se encontró con que muchos psíquicos son un serios y pueden acompañar a la aflicción a su manera. Algunos psicólogos incluso trabajan con mediums y psíquicos que tienen algún tipo de formación en psicoterapia.

Cuando murió su padre, mientras que él estaba solo, Stéphane Allix decidió ocultar objetos en su ataúd, pero él no le dijo a nadie que lo había hecho, ni siquiera a su esposa.

La famosa “prueba” era la siguiente: que el medium le dijese cuáles eran exactamente estos objetos, por lo que así confirmaría si la comunicación real con una persona después de la muerte es posible. El resultado de la respuesta del medium fue preciso y exacto.

Por supuesto, los escépticos tendrán como hipótesis de que el medium puede obtener esta información del “cliente” a través del mentalismo, la autosugestión, por alguna manipulación técnica y ciertos mecanismos de funcionamiento de la mente humana, son formas de “adivinar” lo que una persona piensa.

Stéphane Allix, por razones de objetividad y rigor científico en la investigación, por supuesto mantiene todo esto en mente y no omite mencionar estos supuestos.
Para estar seguro de que es la mediumnidad y no cualquier ronda de juego de manos psíquica, se repitió el experimento mediante el aislamiento del medium  en una habitación, separado de todo contacto con el exterior, obviamente siempre obtuvo un resultado positivo.
Según él, la experiencia, realizada bajo condiciones rigurosas y de laboratorio es totalmente verificable y puede ser reproducida.

De acuerdo con los hechos descritos por los mediums, no sólo la vida no termina después de la muerte, sino que seguimos evolucionando. Sin el cuerpo que bloquea la estructura que nosotros en el tiempo y en el espacio, nos encontramos en total libertad cuando dejamos el cuerpo y nuestras capacidades psicológicas se amplifican.

En su entrevista, Stephane Allix dice: “Un lama tibetano me dijo: ” Si usted quiere saber lo que la muerte es, mire sus sueños “.

De hecho, desde un punto de vista psicológico, la muerte se parece a un sueño : a veces hermosa, a veces confusa, preocupación incontrolable o sublime, es el fruto de nuestras emociones liberadas de cualquier restricción.

Cuando la persona muere, el fallecido está esperando para ser llevado a lo que él llamó “el mundo invisible”. Incluso los médicos y enfermeras que trabajan en medicina paliativa describen, por ejemplo, a una anciana en perfecta salud mental que dicía: “Ves mi marido sentado en la silla, Él me está esperando.
Ella  es la que sólo ve eso. Es como si, en la proximidad de la muerte, los dos mundos estuviesen más cerca. En la transición, surge una enorme energía.

Christophe Faure, un psiquiatra especializado en duelo, con quien habla al final del libro “La Prueba”, evoca el mismo testimonio reportado por los pacientes, que dice que sus seres queridos fallecidos que recogen a los moribundos son siempre benévolos. ”

Los científicos están muy interesados en algunos fenómenos perturbadores para ellos como éstos.
Entre las investigaciones científicas sobre los mediums, no son los de Julie Beischel, co-fundador y director de investigación del Instituto Windbridge, se graduó de la Universidad de Arizona.

Este último fue capaz de obtener algunos resultados preocupantes: el experimento era estudiar los supuestos psíquicos sobre los fallecidos, que no sabían nada, mientras se controlaba rigurosamente que ninguna información no pudiese ser filtrada y que el medium estaba aislado.

Algunas personas dicen que en estos casos generales de vez en cuando, la información coincide por casualidad, que es más de charlatanería y de jugar en la credulidad de la gente que cualquier otra cosa.
Sin embargo, también descubrieron individuos que dieron increíblemente precisa, demasiada precisión para ser simplemente obra de la imaginación, y no tener ningún error. Por ejemplo, el nombre completo de una persona muerta en la foto, la ropa que se usa en el momento de la muerte, el número de niños que esta persona tenía.

En este caso, no hay muchas opciones para explicar esto: un contacto con el más allá es la hipótesis científica más sólida.

Pero, ¿cómo puede ser eso exactamente? ¿Fueron los mediums los que desarrollaron una especie de hiper – intuición que les permite aprovechar la información de la conciencia de la persona que tienen delante de ellos?

Las huellas de nuestra experiencia sobreviven, invisibles

En esta entrevista , Stéphane Allix dice que según algunas teorías, la física cuántica podría ser capaz de explicar lo que parece inexplicable. De hecho, la física cuántica, supone que el mundo no consiste únicamente en el material particulado, sino también las vibraciones que están más allá del tiempo y el espacio.

Según algunos investigadores, el cerebro puede ser capaz de capturar algunas de estas vibraciones cuánticas en las áreas de comunicación entre neuronas, las sinapsis.

Emmanuel Ransford, un físico cuántico que está interesado en lo que se refiere a menudo como “sobrenatural” en espera de entender este mundo por completo, explica en su libro “Quantum conciencia y más allá” que las “partículas elementales, descritas por la física cuántica, tiene propiedades inesperadas o contrario de lo que se conoce como el sentido común.

En algunos casos, por ejemplo, son medidas por un electrón o un protón alterarando el estado de otra partícula en el otro extremo del universo… Como si se abolieran las distancias. Incomprensible, a menos que se tenga en cuenta una dimensión psíquica invisible.

Este lado invisible se esconde dentro del material y explica algunos fenómenos inusuales. Podría guardar o almacenar información de la naturaleza psíquica.

Estas huellas de la memoria, son reflejos de nuestras experiencias emocionales y conscientes, serían depositadas en una especie de inconsciente colectivo. Sobreviven a nuestra muerte física y puede ser que se pongan en contacto con un medium verdaderamente.

La ciencia algún día explicar estos fenómenos

Todas las teorías científicas están, por supuesto, en la etapa de hipótesis. De hecho, la ciencia está luchando para estudiar un tema tan delicado como el de la vida más allá de la muerte.
Para basarse en la experiencia verificable debe ser que la gente pueda volver a la vida para describir la muerte, y eso es algo que hoy en día es imposible de hacer.

Sin embargo, los mediums podrían ser el camino para la comunidad científica para ver a través de algunos secretos. Lo que es seguro es que estos fenómenos son verificables, tangibles, y que la ciencia podrá explicarlos sin duda un día.

Stéphane Allix:
“Si hablamos de forma más natural, la gente en el dolor no va a ir a ver sectas y charlatanes. Teniendo en cuenta la realidad del prisma mediumnidad, es importante para mí que consideremos esta relación a lo invisible, y sin tratamiento de alucinación”

Más del 50% de las personas que han perdido a seres queridos viven contactos experimentos sutiles con sus muertos, sino por el lado tabú de la cuestión y el miedo a parecer que se está loco, no saben qué hacer.

Fuente: http://despiertavivimosenunamentira.com

Reencarnación, un alma … infinitas vidas | TrapiaDirecta Blog

Reencarnación, un alma...infinitas vidas
La idea de la vida después de la muerte ha cautivado a los seres humanos desde el principio de su historia, cuando las formas más primitivas de la espiritualidad entraron en existencia.

Las preguntas sobre el alma, el cielo, la luz al final del túnel, Dios, y nuestro propósito en la tierra han sido una de las cuestiones que en los últimos tiempos ha aumentado sustantivamente.

Miles de religiones han intentado responder a estas preguntas para proporcionar una explicación de la mecánica sobre la vida y nuestra función de la humanidad en el mundo, elaborando sus propias interpretaciones de lo que ocurrirá cuando nuestros ojos se cierren por última vez.

Y si bien ninguna de estas creencias han sido universalmente probadas o compartidas, cada uno ha logrado adquirir su propia interpretación hacia sus creyentes.

En la actualidad, después de la revolución científica y la racionalidad a la que ha dado a luz, muchos no están seguros de que “la verdad universal” tiene el verdadero conjunto de normas que rigen el funcionamiento del universo.

Varias religiones han sido denunciadas, especialmente los más importantes como el cristianismo, el islamismo, etc…, por ser monopolios sobre la mente de las personas y guiarlos por su propia visión de lo que realmente es la reencarnación. 

Por lo tanto, debido a la gran variedad de voces relacionado con lo espiritual hace muy difícil formar una suposición acerca de lo que hay más allá de las fronteras de la vida.

¿Qué es la reencarnación?

La reencarnación es una doctrina que se basa en la creencia de que después de la muerte del cuerpo físico hay algún elemento de cada persona que sobrevive a la muerte corporal.

Este elemento es independiente de la existencia física de una persona, y después de la muerte va a volver a nacer en otro cuerpo físico.

Hay una serie de acontecimientos fascinantes que finalmente pueden proporcionar una explicación a la pregunta más popular de la historia humana.

Este fenómeno gira en torno a la idea de que los seres humanos viven o han vivido otras vidas después de su muerte.

La reencarnación  o estar encarnado en otro cuerpo, es fundamental para las religiones del hinduismo y el budismo, a parte de los demás religiones.

Muchas personas mantienen que hay referencias de la reencarnación en el cristianismo, a pesar de que la mayoría de los cristianos no están de acuerdo con esta afirmación.

Pero la evidencia real no proviene de fuentes religiosas, sino de la gente común y eventos que sirven como ejemplos posibles.

Casos personales
Literalmente, miles de niños de todo el mundo han recordado vidas pasadas detalladas.

Aunque los mas escépticos afirman que este fenómeno podría ser influenciado por los padres y otras fuentes, muchos expertos han comprobado y demostrado la precisión en los recuerdos de la vida de las personas fallecidas.

James LeiningerJames Leininger: A la edad de 2 años James estaba obsesionado con aviones, fascinado a sus padres por recordar una información muy específica acerca de las aeronaves, nombres de los aviones de guerra y los distintos nombres de los componentes específicos de los vehículos.

Tenía pesadillas frecuentes sobre que su avión se estrellaba contra una montaña despertándolo con un pánico horrible.

Los Leiningers se estremecieron cuando su hijo empezó a hablarles de su vida como James M. Huston Jr., piloto de caza que fue asesinado supuestamente en combate aéreo.

Sus padres hicieron algunas investigaciones para encontrar que Huston realmente existió y que su avión fue derribado en la batalla de Iwo Jima durante la Segunda Guerra Mundial.

El niño fue llevado a Anne Barron, hermana del piloto muerto, que afirmó todos los detalles del muchacho sobre su hermano.

Los numerosos informes verificados por el Dr. Ian Stevenson

Nacido en Delhi, India, un niño de tres años llamado Gopal empezó a hablar de su vida anterior en la ciudad de Mathura, a 160 kilómetros de su casa en Nueva Delhi.

Afirmó que él había tenido una empresa médica llamada Sukh Shancharak, que vivía en una mansión con muchos criados, y que su hermano le había disparado después de una pelea. Investigaciones posteriores revelaron que uno de los propietarios de la empresa Sukh Shancharak había matado a su hermano unos ocho años antes del nacimiento de Gopal.

El hombre fallecido se llamaba Shaktipal Shara.

Gopal posteriormente, fue invitado a Mathura por la familia Shaktipal, donde el niño reconoció a varias personas y lugares en Mathura. La familia quedó particularmente impresionada por Gopal cuando mención que Shaktipal pidió un dinero prestado antes de su muerte, información que sólo era conocída por la familia.

En Beirut, un joven describió en detalle su vida pasada afirmando que fue un mecánico asesinado al ser arrojado desde su coche. Los hechos específicos proporcionados, incluían su edad, los nombres de los miembros de la familia y amigos.

Incluso fue capaz de recordar la ubicación exacta del accidente que le quitó la vida.

No había ninguna razón para sospechar que las dos familias habían tenido nunca ningún contacto los unos con los otros.

El Dr. Ian Stevenson fue un hombre de ciencias con un conocimiento enciclopédico de la historia, la filosofía y las ciencias naturales, pero sobre todo se caracterizó por un rigor empírico.

Él viajaba grandes distancias para entrevistar a los niños y sus familias “de las actuales y anteriores vidas”, informándose minuciosamente sobre las declaraciones concordantes y contradictorias de sus casos, cotejándolos con los registros oficiales, la policía y los informes de la autopsia.

Dr. Ian Stevenson

Pruebas físicas de la 
reencarnación

Una de las piezas más impresionantes de las pruebas físicas sobre la reencarnación se encuentra en las cicatrices y marcas de nacimiento en los niños que se corresponden con las heridas en el cuerpo de las personas fallecidas.

En muchas ocasiones tiene la misma forma que la herida producida en la vida pasada.

Las heridas también son verificadas por los expedientes médicos, tales como fotografías y documentos creados por los informes de la autopsia. Según el Dr. Ian Stevenson, algunos de los niños tienen un tejido cicatricial de forma anormal no pudiendo ser etiquetada como pura coincidencia.

Los ejemplos de tales marcas incluyen:

  • Marcas dispersas en el pecho de un niño que coinciden con un disparo de escopeta en el pecho de la víctima.
  • Cicatrices en la zona exacta de la parte posterior de la cabeza donde fue apuñalada la víctima.
  • Un niño nacido casi ausente de dedos de una mano que coincidía con los dedos amputados de la persona descrita en la vida pasada.

Hablando lenguas no aprendidas

Xenoglosia es el fenómeno por el cual una persona es capaz de hablar un idioma que nunca ha aprendido.

Por ejemplo, hablar con fluidez alemán sin tener contacto con la lengua alemana ya sea en casa o nunca haber estado en Alemania.

Esto ha sido probado científicamente y es una pieza clave para demostrar la existencia de la reencarnación. 

Los más escépticos afirman que los niños, cuyos cerebros son esponjas de información, pueden aprender palabras y frases de las lenguas extranjeras a través de la exposición a partir de fuentes ajenas al entorno familiar.

Sin embargo, la entonación de un niño y el tono característico asociado con un idioma o dialecto no tiene actualmente explicación.

La regresión a vidas pasadas

La regresión a vidas pasadas es una técnica hipnótica en la que se induce al paciente a un trance profundo y se le guía por una serie de preguntas por el vivo recuerdo de sus vidas pasadas.

La memoria es tan realista como la vida real y los recuerdos de la vida actual. Las personas que utilizan este método suelen ser los que tienen el deseo de una experiencia espiritual o aquellos que lo utilizan como una terapia.

La regresión a vidas pasadas

Como funciona

La sesión se lleva a cabo en privado entre el paciente y el terapeuta con una duración aproximada entre una hora a una hora y media. En primer lugar, los dos conversan acerca de la situación del paciente, las expectativas, y el procedimiento.

A continuación, el paciente se relaja y cae en un trance, en el que la persona es todavía consciente para salir en cualquier momento cuando desee.

El terapeuta en ocasiones habla de entrar en un portal, una puerta, por ejemplo, a través de la cual el paciente accede a la memoria de otra vida.

A lo largo del proceso, el paciente y el terapeuta intercambian palabras como observaciones y emociones. Después de la regresión, los resultados se analizan.

La regresión a vidas pasadas se realiza con frecuencia como remedio a los propios problemas personales, en ocasiones inexplicables.

Según ciertos psicoterapeutas especialistas en la regresión, las pesadillas recurrentes, ataques de ansiedad y las fobias irracionales pueden ser síntomas de experiencia inquietantes de vidas pasadas.

Ejemplos de experiencias pasadas regresión en vivo incluyen:

  • Un cirujano que sólo vivió en China y hablaba Chino experimento y describió con fluidez el Inglés en su vida de 1850 en San Francisco.
  • Una mujer que se ahogó en su vida pasada hace 4.000 años, después de someterse a la regresión, le desapareció la fobia al agua en su vida actual.

Una conclusión
Es todo un misterio cómo historias increíbles de miles de personas sobre sus recuerdos concuerdan exactamente con vidas pasadas de otras personas, como las marcas extrañas en un niño pueden corresponderse a las heridas de una persona ya muerta.

La reencarnación sigue siendo un tema con mucha controversia, y a pesar de que nunca será aceptado por todos, los fenómenos que rodean el concepto de la vida después de la muerte permite la esperanza de que hay algo que nos espera más allá del final.

 

Fuente: mundoesotericoparanormal.com

Elizabeth Kübler-Ross: La connotada científica que confirmó que sí existe el Más Allá

 

Esta médico y psiquiatra suiza recabó centenares de testimonios de experiencias extracorporales, lo que la llevó a concluir que “la muerte no era un fin, sino unradiante comienzo”.

La doctora suiza Elizabeth Kübler-Ross se convirtió en el siglo XX en una de las mayores expertas mundiales en el tétrico campo de la muerte, al implementar modernos cuidados paliativos con personas moribundas para que éstas afrontaran el fin de su vida con serenidad y hasta con alegría.

En su libro “On death and dying”, de 1969, que versa sobre la muerte y el acto de morir, describe las diferentes fases del enfermo según se aproxima su muerte, esto es, la negación, ira, negociación, depresión y aceptación.

Sin embargo, esta médico, psiquiatra y escritora nacida en Zurich en 1926 también se transformó en una pionera en el campo de la investigación de las experiencias cercanas a la muerte, lo que le permitió concluir algo que espantó a muchos de sus colegas:

« sí existe vida después de la muerte ».

 

La férrea formación científica de esta doctora, que se graduó en psiquiatría en Estados Unidos, recibiendo posteriormente 23 doctorados honoríficos, se pondría a prueba luego de que a lo largo de su prolongada práctica profesional los enfermos moribundos a los que trataba le relataran una serie de increíbles experiencias paranormales, lo que la motivó a indagar si existía el Más Allá o la vida después de la muerte.

Así, se dedicó a estudiar miles de casos, a través del mundo entero, de personas de distinta edad (la más joven tenía dos años, y la mayor, 97 años), raza y religión, que habían sido declaradas clínicamente muertas y que fueron llamadas de nuevo a la vida.

El primer caso que me asombró fue el de una paciente de apellido Schwartz, que estuvo clínicamente muerta mientras se encontraba internada en un hospital.

Ella se vio deslizarse lenta y tranquilamente fuera de su cuerpo físico y pronto flotó a una cierta distancia por encima de su cama. Nos contaba, con humor, cómo desde allí miraba su cuerpo extendido, que le parecía pálido y feo.

Se encontraba extrañada y sorprendida, pero no asustada ni espantada. Nos contó cómo vio llegar al equipo de reanimación y nos explicó con detalle quién llegó primero y quién último.

No sólo escuchó claramente cada palabra de la conversación, sino que pudo leer igualmente los pensamientos de cada uno.

Tenía ganas de interpelarlos para decirles que no se dieran prisa puesto que se encontraba bien, pero pronto comprendió que los demás no la oían. La señora Schwartz decidió entonces detener sus esfuerzos y perdió su conciencia.

Fue declarada muerta cuarenta y cinco minutos después de empezar la reanimación, y dio signos de vida después, viviendo todavía un año y medio más.

Su relato no fue el único. Mucha gente abandona su cuerpo en el transcurso de una reanimación o una intervención quirúrgica y observa, efectivamente, dicha intervención”.

La doctora Kübler-Ross añade que “otro caso bastante dramático fue el de un hombre que perdió a sus suegros, a su mujer y a sus ocho hijos, que murieron carbonizados luego que la furgoneta en la que viajaban chocara con un camión cargado con carburante.

Cuando el hombre se enteró del accidente permaneció semanas en estado de shock, no se volvió a presentar al trabajo, no era capaz de hablar con nadie, intentó buscar refugio en el alcohol y las drogas, y terminó tirado en la cuneta, en el sentido literal de la palabra.

Su último recuerdo que tenía de esa vida que llevó durante dos años fue que estaba acostado, borracho y drogado, sobre un camino bastante sucio que bordeaba un bosque. Sólo tenía un pensamiento: no vivir más y reunirse de nuevo con su familia.

Entonces, cuando se encontraba tirado en ese camino, fue atropellado por un vehículo que no alcanzó a verlo.

En ese preciso momento se encontró él mismo a algunos metros por encima del lugar del accidente, mirando su cuerpo gravemente herido que yacía en la carretera. Entonces apareció su familia ante él, radiante de luminosidad y de amor.

Una feliz sonrisa sobre cada rostro. Se comunicaron con él sin hablar, sólo por transmisión del pensamiento, y le hicieron saber la alegría y la felicidad que el reencuentro les proporcionaba.

El hombre no fue capaz de darnos a conocer el tiempo que duró esa comunicación, pero nos dijo que quedó tan violentamente turbado frente a la salud, la belleza, el resplandor que ofrecían sus seres queridos, lo mismo que la aceptación de su actual vida y su amor incondicional, que juró no tocarlos ni seguirlos, sino volver a su cuerpo terrestre para comunicar al mundo lo que acababa de vivir, y de ese modo reparar sus vanas tentativas de suicidio.

Enseguida se volvió a encontrar en el lugar del accidente y observó a distancia cómo el chofer estiraba su cuerpo en el interior del vehículo. Llegó la ambulancia y vio cómo lo transportaban a la sala de urgencias de un hospital.

Cuando despertó y se recuperó, se juró a sí mismo no morirse mientras no hubiese tenido ocasión de compartir la experiencia de una vida después de la muerte con la mayor cantidad de gente posible”.

La doctora Kübler-Ross añadió “que investigamos casos de pacientes que estuvieron clínicamente muertos durante algunos minutos y pudieron explicarnos con precisión cómo los sacaron el cuerpo del coche accidentado con dos o tres sopletes. O de personas que incluso nos detallaron el número de la matricula del coche que los atropelló y continuó su ruta sin detenerse.

Una de mis enfermas que sufría esclerosis y que sólo podía desplazarse utilizando una silla de ruedas, lo primero que me dijo al volver de una experiencia en el umbral de la muerte fue:

«Doctora Ross, ¡Yo podía bailar de nuevo!»,

o niñas que a consecuencia de una quimioterapia perdieron el pelo y me dijeron después de una experiencia semejante:

«Tenía de nuevo mis rizos».

Parecían que se volvían perfectos. Muchos de mis escépticos colegas me decían:

«Se trata sólo de una proyección del deseo o de una fantasía provocada por la falta de oxígeno.»

Les respondí que algunos pacientes que sufrían de ceguera total nos contaron con detalle no sólo el aspecto de la habitación en la que se encontraban en aquel momento, sino que también fueron capaces de decirnos quién entró primero en la habitación para reanimarlos, además de describirnos con precisión el aspecto y la ropa de todos los que estaban presentes”.

La muerte no existe

La doctora Kübler-Ross aseguró que después de investigar estos casos concluyó que la muerte no existía en realidad, pues ésta sería no más que el abandono del cuerpo físico, de la misma manera que la mariposa deja su capullo de seda.

”Ninguno de mis enfermos que vivió una experiencia del umbral de la muerte tuvo a continuación miedo a morir. Ni uno sólo de ellos, ni siquiera los niños.”

Tuvimos el caso de una niña de doce años que también estuvo clínicamente muerta. Independientemente del esplendor magnífico y de la luminosidad extraordinaria que fueron sido descritos por la mayoría de los sobrevivientes, lo que este caso tiene de particular es que su hermano estaba a su lado y la había abrazado con amor y ternura.

Después de haber contado todo esto a su padre, ella le dijo:

«Lo único que no comprendo de todo esto es que en realidad yo no tengo un hermano.»

Su padre se puso a llorar y le contó que, en efecto, ella había tenido un hermano del que nadie le había hablado hasta ahora, que había muerto tres meses antes de su nacimiento”.

La doctora agregó que en varios casos de colisiones frontales, donde algunos de los miembros de la familia morían en el acto y otros eran llevados a diferentes hospitales, me tocó ocuparme particularmente de los niños y sentarme a la cabecera de los que estaban en estado crítico.

Yo sabía con certeza que estos moribundos no conocían ni cuántos ni quiénes de la familia ya habían muerto a consecuencia del accidente.

En ese momento yo les preguntaba si estaban dispuestos y si eran capaces de compartir conmigo sus experiencias. Uno de esos niños moribundos me dijo una vez: «Todo va bien. Mi madre y Pedro me están esperando ya.»

Yo ya sabía que su madre había muerto en el lugar del accidente, pero ignoraba que Pedro, su hermano, acababa de fallecer 10 minutos antes”.

 

La luz al final del túnel

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La doctora Kübler-Ross explicó que después que abandonar el cuerpo físico y de reencontrarse con aquellos seres queridos que partieron y que uno amó, se pasa por una fase de transición totalmente marcada por factores culturales terrestres, donde aparece un pasaje, un túnel, un pórtico o la travesía de un puente.

Allí, una luz brilla al final.

Esa luz era más blanca, de una claridad absoluta, a medida que los pacientes se aproximaban a ella. Y ellos se sentían llenos del amor más grande, indescriptible e incondicional que uno se pudiera imaginar. No hay palabras para describirlo.

Cuando alguien tiene una experiencia del umbral de la muerte, puede mirar esta luz sólo muy brevemente. De cualquier manera, cuando se ha visto la luz, ya no se quiere volver. Frente a esta luz, ellos se daban cuenta por primera vez de lo que hubieran podido ser.

Vivían la comprensión sin juicio, un amor incondicional, indescriptible. Y en esta presencia, que muchos llaman Cristo o Dios, Amor o Luz, se daban cuenta de que toda vuestra vida aquí abajo no es más que una.

Y allí se alcanzaba el conocimiento.

Conocían exactamente cada pensamiento que tuvieron en cada momento de su vida, conocieron cada acto que hicieron y cada palabra que pronunciaron.

En el momento en que contemplaron una vez más toda su vida, interpretaron todas las consecuencias que resultaron de cada uno de sus pensamientos, de sus palabras y de cada uno de sus actos.

Muchos se dieron cuenta de que Dios era el amor incondicional.

Después de esa «revisión» de sus vidas ya no lo culpaban a Él como responsable de sus destinos. Se dieron cuenta de que ellos mismos eran sus peores enemigos, y se reprocharon el haber dejado pasar tantas ocasiones para crecer.

Sabían ahora que cuando su casa ardió, que cuando su hijo falleció, cuando su marido fue herido o cuando sufrieron un ataque de apoplejía, todos estos golpes de la suerte representaron posibilidades para enriquecerse, para crecer”.

La especialista, en este punto, hizo una recomendación a todos aquellos que sufren el trance de tener cerca a algún ser querido a punto de morir.

Deben saber que si se acercan al lecho de su padre o madre moribundos, aunque estén ya en coma profundo, ellos oyen todo lo que les dicen, y en ningún caso es tarde para expresar «lo siento», «te amo» o alguna otra cosa que quieran decirles.

Nunca es demasiado tarde para pronunciar estas palabras, aunque sea después de la muerte, ya que las personas fallecidas siguen oyendo. Incluso en ese mismo momento se pueden arreglar «asuntos pendientes», aunque éstos se remonten a diez o veinte años atrás. Se pueden liberar de su culpabilidad para poder volver a vivir ellos mismos”.

La “conciencia cósmica “ de la doctora Kübler-Ross

La doctora Elizabeth Kübler-Ross, intrigada por todos estos asombrosos relatos, decidió una vez comprobar por sí misma su veracidad.

Y, luego de ser inducida a una muerte artificial en un laboratorio médico de Virginia, experimentó dos veces estar fuera de su cuerpo.

Cuando volví a la conciencia tenía la frase «Shanti Nilaya», que por cierto no sabía qué significaba, dándome vueltas en mi cabeza.

La noche siguiente la pasé sola, en una pensión aislada en medio del bosque de Blue Ridge Mountains.

Allí, luego de sufrir inexplicables dolores físicos, fue gratificada con una experiencia de renacimiento que no podría ser descrita con nuestro lenguaje.

Al principio hubo una oscilación o pulsación muy rápida a nivel del vientre que se extendió por todo mi cuerpo. Esta vibración se extendió a todo lo que yo miraba: el techo, la pared, el suelo, los muebles, la cama, la ventana y hasta el cielo que veía a través de ella.

Los árboles también fueron alcanzados por esta vibración y finalmente el planeta Tierra.

Efectivamente, tenía la impresión de que la tierra entera vibraba en cada molécula.

Después vi algo que se parecía al capullo de una flor de loto que se abría delante de mí para convertirse en una flor maravillosa y detrás apareció esa luz esplendorosa de la que hablaban siempre mis enfermos.

Cuando me aproximé a la luz a través de la flor de loto abierta y vibrante, fui atraída por ella suavemente pero cada vez con más intensidad.

Fui atraída por el amor inimaginable, incondicional, hasta fundirme completamente en él.

En el instante en que me uní a esa fuente de luz cesaron todas las vibraciones. Me invadió una gran calma y caí en un sueño profundo parecido a un trance.

Al despertarme caí en el éxtasis más extraordinario que un ser humano haya vivido sobre la tierra.

Me encontraba en un estado de amor absoluto y admiraba todo lo que estaba a mi alrededor.

Mientras bajaba por una colina estaba en comunión amorosa, con cada hoja, con cada nube, brizna de hierba y ser viviente.

Sentía incluso las pulsaciones de cada piedrecilla del camino y pasaba «por encima» de ellas, en el propio sentido del término, interpelándolas con el pensamiento:

«No puedo pisaros, no puedo haceros daño», y cuando llegué abajo de la colina me di cuenta de que ninguno de mis pasos había tocado el suelo y no dudé de la realidad de esta vivencia.

Se trataba sencillamente de una percepción como resultado de la conciencia cósmica.

Me fue permitido reconocer la vida en cada cosa de la naturaleza con este amor que ahora soy incapaz de formular.

Me hicieron falta varios días para volver a encontrarme bien en mi existencia física, y dedicarme a las trivialidades de la vida cotidiana como fregar lavar la ropa o preparar la comida para mi familia.

Posteriormente averigué que “Shanti Nilaya” significa el puerto de paz final que nos espera.

Ese estar en casa al que volveremos un día después de atravesar nuestras angustias, dolores y sufrimientos, después de haber aprendido a desembarazarnos de todos los dolores y ser lo que el Creador ha querido que seamos: seres equilibrados que han comprendido que el amor verdadero no es posesivo”.

La Dra. Elizabeth Kübler-Ross, luego que en 1995 sufriera una serie de apoplejías que paralizaron el lado derecho de su cara, falleció en Scottdale, Arizona, el 24 de agosto del 2004.

Se enfrentó a su propia muerte con la valentía que había afrontado la de los demás, y con el coraje que aprendió de sus pacientes más pequeños. Sólo pidió que la despidieran con alegría, lanzando globos al cielo para anunciar su llegada.

En su lecho de muerte, por cierto, sus amigos y seres queridos le preguntaron si le temía a la muerte, a lo que ella replicó: No, de ningún modo me atemoriza; diría que me produce alegría de antemano.

No tenemos nada que temer de la muerte, pues la muerte no es el fin sino más bien un radiante comienzo.

Nuestra vida en el cuerpo terrenal sólo representa una parte muy pequeña de nuestra existencia. Nuestra muerte no es el fin o la aniquilación total, sino que todavía nos esperan alegrías maravillosas.

Fuente: guioteca.com